Fate es una muchacha que acaba de independizarse. Ella siempre ha vivido en un horfanato, donde sus fantasías e historias siempre has sido repudiadas. Ahora Fate no cree en las hadas como hacía de niña, ni sueña con que Peter Pan se la lleve volando hacia Nunca Jamás; actualmente cree en las facturas, y sueña con que algún día el que llame a su puerta no sea el antipático Sr.Wale, su portero, que la única alegría que le trae a casa es que "Hoy no te intentar sisar nada jovenzuela"
Hace poco que Fate cumplió 16 años, el 17 de julio para ser exactos, ahora estamos en Octubre y no consigue encontrar un trabajo en el que admitan a una muchacha con sólo la E.S.O y sin ninguna experiencia, aunque continua sus estudios, el alquiler de su destartalado apartamento no se va a pagar solo.
A Dios gracias, con lo único que cuenta por el momento, aunque no sea muy legal, es un puesto de trabajo en la trastienda en un taller de vehículos, en el que le permiten hacer unas cuantas chapuzas un par de veces por semana a cambio del suficiente dinero para pagar el apartamento, y totitas gratis para desayunar. El dueño es un desaliñado ex-camionero, que decidió continuar con su pasión por los coches en el barrio de en el que no conseguirás hacer demasiados amigos, pero la gran mayoría de gente posee el mismo gusto por los automóviles que él; se hace llamar Jhon-G, y aunque siempre ha dado la apariencia de una persona de pocas palabras, y la misma cantidad de amistades, es como un padre para Fate, que sabe que en el fondo el temido y gran Jhon es un pedazo de pan que ha dado la casualidad de que fue a parar al barrio de malamuerte en el que siempre ha vivido la muchacha.
Actualmente, la joven se encuentra bajo el agarre de una rutina desagradablemente repetitiva que no tiene otro remedio que seguir: Despertador, instituto, apartamento, trabajo(y volver a las tantas), pagar el alquiler de la semana Peach, la mujer del portero, que también hace veces de ama de llaves del complejo de apartamentos viejos del edificio en el que Fate vive, dormir, y comenzar la rutina de nuevo.
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